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Artrosis y hombro congelado

«Cada vez llego a menos sitios con el brazo y me duele hasta estando quieto»

Rigidez progresiva y dolor constante que ya limita el día a día. Dos problemas distintos con un síntoma común, y por qué distinguirlos cambia el tratamiento.

Lo trata el Dr. Ricardo Aveledo, subespecialista en hombro certificado por el Royal College of Surgeons. Consulta y cirugía en Tenerife · Hospital Quirónsalud Ver currículum

¿Te suena alguno de estos?

Si reconoces dos o tres, encaja con este cuadro.

  • Pérdida progresiva de recorrido: cada vez llegas a menos
  • Dificultad para abrocharte por detrás o alcanzar el bolsillo trasero
  • Dolor que ya no aparece solo al mover, sino también en reposo
  • Rigidez marcada al despertar
  • Crujidos o sensación de roce dentro de la articulación (más típico de artrosis)
  • El hombro está rígido incluso cuando otra persona intenta moverlo (más típico de hombro congelado)

Conviene valorarlo pronto si además notas

  • Pérdida de movilidad que se instaura en pocas semanas sin ningún golpe previo.
  • Rigidez de hombro tras una cirugía o una inmovilización prolongada.
  • Diabetes o problema de tiroides junto con rigidez progresiva: son factores de riesgo conocidos del hombro congelado.
La articulación glenohumeral es donde la cabeza del húmero se apoya sobre la glenoides. Entre las dos superficies hay cartílago, y es el que se desgasta en la artrosis. Clavícula Acromion Manguito rotador Glenoides Húmero
La articulación glenohumeral es donde la cabeza del húmero se apoya sobre la glenoides. Entre las dos superficies hay cartílago, y es el que se desgasta en la artrosis.

Dos causas distintas, un mismo síntoma: la rigidez

La artrosis de hombro y el hombro congelado (capsulitis adhesiva) llevan al paciente a la misma frase: cada vez llego a menos sitios y me duele más. Pero por dentro está pasando algo muy diferente en cada caso, y confundirlos lleva a tratamientos equivocados.

Artrosis de hombro (a menudo llamada coloquialmente artritis de hombro). El cartílago que recubre la cabeza del húmero y la glenoides se desgasta. Sin ese colchón, el hueso roza contra el hueso: aparece dolor mecánico que empeora con el uso, crujidos y una pérdida progresiva de recorrido. Es un proceso lento, de años, y no revierte.

Hombro congelado. El cartílago está intacto. Lo que ocurre es que la cápsula articular —la envoltura fibrosa que rodea la articulación— se inflama y se retrae, encogiéndose alrededor del hombro. La limitación es mucho más severa y, a diferencia de la artrosis, afecta por igual al movimiento activo y al pasivo: ni tú ni nadie puede mover ese hombro más allá de cierto punto. Suele aparecer sin causa aparente, y es más frecuente entre los 40 y los 60 años, en mujeres, y en personas con diabetes o problemas de tiroides.

Las tres fases del hombro congelado

Entender en qué fase estás explica por qué el tratamiento cambia con el tiempo:

Fase dolorosa (2 a 9 meses). Domina el dolor, incluso en reposo y por la noche. La movilidad empieza a perderse. Aquí forzar el estiramiento es contraproducente: lo prioritario es controlar el dolor y la inflamación, y es donde la infiltración tiene más sentido.

Fase de rigidez (4 a 12 meses). El dolor cede algo pero el hombro está francamente bloqueado. Es la fase del estiramiento paciente y sostenido.

Fase de descongelación (5 a 24 meses). La movilidad va volviendo progresivamente. La rehabilitación acompaña y acelera este proceso.

Cuándo se plantea una prótesis

En la artrosis, la decisión no la marca la radiografía sino la vida del paciente. Hay radiografías muy deterioradas en personas que apenas se quejan, y desgastes moderados que resultan incapacitantes. Lo que inclina la balanza es el dolor nocturno mantenido, la pérdida de autonomía en cosas básicas —vestirse, asearse, conducir— y el agotamiento de las opciones conservadoras.

Cuando se llega ahí, hay dos caminos. Si el manguito rotador está íntegro, una prótesis anatómica reproduce la articulación original. Si el manguito está roto de forma masiva e irreparable, esa prótesis fallaría, y se recurre a una prótesis invertida, que cambia la geometría del hombro para que sea el deltoides quien haga el trabajo.

Cómo se confirma el diagnóstico

  1. 01

    Movilidad activa y pasiva

    Es la clave para distinguir los dos cuadros. En el hombro congelado la limitación es igual cuando lo mueves tú y cuando lo mueve el médico; en la artrosis suele haber más margen pasivo.

  2. 02

    Radiografía

    Muestra el desgaste del cartílago, el estrechamiento del espacio articular y los osteofitos. En el hombro congelado puro la radiografía es normal, y eso también es información.

  3. 03

    Resonancia o analítica

    La resonancia descarta patología asociada del manguito. En sospecha de hombro congelado se valora estudiar glucemia y función tiroidea, por su asociación conocida.

Qué se puede hacer, y en qué orden

Operar no es el punto de partida. Se plantea cuando aporta más que no operar, y se explica por qué.

Primera opción

Tratamiento sin cirugía

Es el tratamiento principal del hombro congelado y la primera línea en la artrosis. Requiere constancia: aquí los resultados se miden en meses, no en semanas.

Cuándo: Siempre en el hombro congelado, que en la mayoría de los casos se resuelve sin cirugía. En la artrosis, mientras el dolor sea tolerable y la función aceptable.

Qué incluye
  • Fisioterapia de estiramiento capsular progresivo, sostenida en el tiempo
  • Infiltración intraarticular ecoguiada, especialmente útil en la fase dolorosa del hombro congelado para poder empezar a estirar
  • Analgesia pautada para dormir y para tolerar la rehabilitación
  • Control de la diabetes y de la función tiroidea cuando están implicadas
Si hace falta

Cirugía

Dos escenarios muy distintos: liberar una cápsula retraída, o sustituir una articulación desgastada.

Cuándo: Hombro congelado que no cede tras muchos meses de rehabilitación, o artrosis avanzada con dolor que ya condiciona el sueño y la vida diaria.

Qué incluye
  • Liberación capsular artroscópica en el hombro congelado que no responde tras un tratamiento conservador prolongado
  • Prótesis anatómica de hombro cuando hay artrosis avanzada con el manguito rotador íntegro
  • Prótesis invertida cuando la artrosis se asocia a una rotura masiva e irreparable del manguito
  • Planificación previa con estudio de imagen para elegir el tipo y el tamaño del implante

¿Cuánto tiempo voy a estar así?

Estos plazos corresponden a una prótesis de hombro. La liberación capsular por hombro congelado tiene una recuperación más rápida, pero exige rehabilitación muy intensa desde el primer día para no volver a perder lo ganado. Son rangos orientativos.

  1. Protección Primeras 4 semanas

    Cabestrillo y movilización pasiva asistida. El objetivo es proteger el subescapular en la prótesis anatómica y dejar que el implante se integre.

  2. Movilidad activa Semanas 4–12

    Movimiento activo progresivo sin resistencia. La mayoría nota ya en esta fase una mejora clara del dolor respecto al preoperatorio, que es el motivo principal por el que se opera.

  3. Fuerza Semanas 12–24

    Fortalecimiento suave y vuelta a la actividad cotidiana completa: conducir, cocinar, vestirse sin ayuda.

  4. Resultado definitivo Semanas 24–52

    La movilidad y la fuerza siguen mejorando durante todo el primer año. Se permiten actividades de bajo impacto: caminar, nadar suave, golf.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre artrosis y hombro congelado?

En la artrosis el problema es el cartílago: se ha desgastado y el hueso roza con el hueso. En el hombro congelado el cartílago está bien, y lo que ocurre es que la cápsula que envuelve la articulación se ha inflamado y retraído, como si el hombro estuviera metido en una funda que ha encogido. Se parecen en el síntoma —rigidez y dolor— pero son cosas distintas: el hombro congelado se resuelve casi siempre sin cirugía, y la artrosis no se cura, se maneja.

¿El hombro congelado se cura solo?

Tiende a resolverse por sí mismo, pero tarda mucho: entre uno y tres años pasando por tres fases (dolorosa, de rigidez y de descongelación). El tratamiento no cambia tanto el destino final como el tiempo y el sufrimiento del camino, y evita quedarse con una limitación residual.

¿Cuánto dura una prótesis de hombro?

La mayoría de las series publicadas muestran supervivencias por encima del 90 % a los diez años. Ese dato pesa en la decisión: en una persona joven se agotan antes todas las alternativas, porque una prótesis puesta a los 50 probablemente necesitará una revisión en algún momento.

¿Voy a recuperar toda la movilidad con una prótesis?

Se recupera una movilidad funcional para la vida diaria y, sobre todo, se quita el dolor, que suele ser el motivo real de la consulta. No se recupera el hombro de los 20 años, y conviene saberlo antes de operarse. La prótesis invertida, en concreto, da muy buen resultado en elevación y menos en rotación.

Tengo diabetes, ¿tiene algo que ver?

Sí. El hombro congelado es bastante más frecuente en personas con diabetes, y en ellas suele ser más rebelde y de evolución más larga. Controlar bien la glucemia forma parte del tratamiento, no es un detalle aparte.

¿Los antiinflamatorios sirven de algo?

Ayudan con el dolor en las fases agudas y permiten dormir y hacer la rehabilitación, que es lo que de verdad cambia las cosas. No frenan el desgaste del cartílago ni deshacen la retracción capsular, así que no son un tratamiento de fondo.

Valoración con el Dr. Aveledo

Consulta en el Hospital Quirónsalud Tenerife, Vida Puerto de la Cruz y Quirónsalud Santa Cruz.