La rehabilitación no es el premio de consolación
Cuando alguien sale de una consulta con un diagnóstico de hombro y la indicación de hacer rehabilitación, es fácil interpretarlo como que no se le ha ofrecido la solución buena. Es justo al revés: en buena parte de la patología de hombro, la rehabilitación es el tratamiento con mejor resultado, y la cirugía es la alternativa para cuando aquella no basta.
El dolor de hombro y la pérdida de movilidad son problemas que se notan en cosas concretas del día a día: no poder dormir de un tirón, tener que dejar el deporte, o no alcanzar un estante sin que duela. El objetivo del tratamiento es recuperar esas cosas, y la vía menos agresiva para lograrlo es siempre la primera que se plantea.
Por qué funciona
El hombro es la articulación con más recorrido del cuerpo y, a cambio, la que menos estabilidad ósea tiene: depende casi por completo de músculos y tendones para mantenerse en su sitio. Esa dependencia del tejido blando es su debilidad, pero también su oportunidad, porque el tejido blando se puede entrenar.
Cuando los rotadores y los estabilizadores de la escápula recuperan fuerza y coordinación, la cabeza del húmero vuelve a centrarse durante el movimiento, el espacio subacromial se recupera y el roce desaparece. No se ha tocado nada por dentro, y el problema mecánico se ha resuelto.
Qué distingue una rehabilitación que funciona
Que parta de un diagnóstico preciso. El protocolo de un hombro congelado y el de una inestabilidad son casi opuestos. Aplicar el genérico a todo el mundo es la causa más frecuente de estancamiento.
Que progrese en carga. El estímulo tiene que ir aumentando. Repetir el mismo ejercicio con la misma resistencia durante meses no produce adaptación.
Que se mida. Rango de movimiento y fuerza comparada con el lado sano, al principio y de forma periódica. Sin medir no se puede saber si funciona, y se acaba decidiendo por sensaciones.
Que tenga un plazo de revisión. Si a las seis semanas no hay ningún cambio objetivo, lo correcto no es insistir: es revisar el diagnóstico.
Después de la cirugía
Cuando la cirugía es necesaria, la rehabilitación posterior determina el resultado tanto como la propia intervención. Un tendón perfectamente reinsertado en un hombro que se queda rígido da un mal resultado.
Por eso la pauta se acuerda antes de operar y se entrega por escrito, para el fisioterapeuta que hará el trabajo diario, esté en Tenerife o en cualquier otro sitio. La progresión se ajusta en las revisiones a las 2 y 4 semanas.