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El hombro

La articulación con más recorrido del cuerpo humano y, por eso mismo, la más expuesta. Aquí se explica cómo funciona, qué se rompe con más frecuencia y qué se puede hacer al respecto.

Movilidad a cambio de estabilidad

El hombro no es una articulación, son cuatro trabajando en conjunto: la glenohumeral, la acromioclavicular, la esternoclavicular y el deslizamiento escapulotorácico. Esa arquitectura le da un arco de movimiento que ninguna otra articulación alcanza, y a cambio depende casi por completo de tejido blando —manguito rotador, cápsula, ligamentos— para mantenerse en su sitio.

De ahí que la mayoría de los problemas de hombro no sean del hueso, sino de los tendones y la cápsula que lo sostienen. Y de ahí también que un diagnóstico preciso importe tanto: dolor al levantar el brazo puede ser un manguito rotador roto, un pinzamiento o una artrosis incipiente, y el tratamiento es distinto en cada caso.

Primero, evitar el quirófano

Buena parte del dolor de hombro se resuelve sin cirugía. El criterio es agotar el tratamiento conservador y operar solo cuando aporta más que no operar.

  • Diagnóstico por imagen revisado en consulta, contigo delante
  • Rehabilitación dirigida antes de plantear cirugía
  • Infiltraciones ecoguiadas cuando están indicadas
  • Cirugía artroscópica mínimamente invasiva si hace falta operar

Patologías y tratamientos

Cada patología parte de lo que notas, no del nombre técnico. Localiza tu caso y entra al detalle.

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