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Fracturas de hombro

«Me caí y no puedo mover el brazo. Me han dicho que está roto y no sé si hay que operar»

Tras una caída o un impacto. Qué fracturas de hombro se tratan sin cirugía, cuáles necesitan operarse y por qué la valoración temprana cambia el resultado.

Lo trata el Dr. Ricardo Aveledo, subespecialista en hombro certificado por el Royal College of Surgeons. Consulta y cirugía en Tenerife · Hospital Quirónsalud Ver currículum

¿Te suena alguno de estos?

Si reconoces dos o tres, encaja con este cuadro.

  • Dolor intenso e inmediato tras una caída o un golpe
  • Imposibilidad o gran dificultad para mover el brazo
  • Hinchazón y deformidad en el hombro
  • Hematoma que aparece en los días siguientes y baja por el brazo y el costado
  • Sensación de crujido en el momento del traumatismo
  • Necesidad de sujetarse el brazo con el otro para aliviar

Conviene valorarlo pronto si además notas

  • Hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza en la mano: puede haber afectación nerviosa.
  • Deformidad marcada, herida abierta sobre el foco o palidez y frialdad de la mano: acude a urgencias sin esperar.
  • Fractura ya diagnosticada sin plan de tratamiento claro: conviene una segunda valoración especializada en los primeros días, porque la ventana para decidir es corta.
La cabeza y el cuello del húmero concentran la mayoría de las fracturas de hombro, sobre todo tras una caída. Clavícula Acromion Manguito rotador Glenoides Húmero
La cabeza y el cuello del húmero concentran la mayoría de las fracturas de hombro, sobre todo tras una caída.

Qué se rompe en un hombro

Cuando se habla de fractura de hombro, en la mayoría de los casos se está hablando de una fractura del húmero proximal: la parte alta del hueso del brazo, justo donde forma la articulación. Es una de las fracturas más frecuentes a partir de los 60 años, casi siempre por una caída desde la propia altura sobre el brazo extendido o directamente sobre el hombro. En personas jóvenes suele hacer falta un traumatismo de mucha más energía: un accidente de tráfico o una caída practicando deporte.

También pueden fracturarse la clavícula, la escápula —mucho menos habitual, y casi siempre por traumatismos de alta energía— o producirse una luxofractura, en la que el hombro se sale y se rompe a la vez. Esta última es la más delicada y la que más se beneficia de una valoración especializada rápida.

Por qué la decisión no la marca solo la radiografía

Dos personas con una radiografía prácticamente idéntica pueden necesitar tratamientos distintos. Lo que se valora, además de la imagen, es:

Cuántos fragmentos hay y cuánto se han desplazado. No es lo mismo una fractura en dos partes bien alineada que una en cuatro fragmentos rotados entre sí.

Si la cabeza del húmero conserva su riego sanguíneo. Es lo que determina si tiene sentido reconstruir o si es mejor sustituir directamente, porque una cabeza que se queda sin vascularización acabará colapsando.

Quién es el paciente. La edad, la calidad del hueso, si es la mano dominante, si vive solo, qué grado de autonomía necesita recuperar. Un mismo patrón de fractura se trata distinto en alguien de 35 años que en alguien de 82.

El factor tiempo

En las fracturas de hombro el tiempo cuenta más que en otras patologías de esta web. Una fractura desplazada que se opera en la primera o segunda semana permite recolocar los fragmentos con relativa facilidad. Pasadas varias semanas, esos fragmentos empiezan a consolidar en mala posición y la cirugía se vuelve más compleja, con peores resultados.

Por eso, ante una fractura ya diagnosticada en urgencias pero sin un plan de tratamiento claro, conviene buscar una valoración especializada en los primeros días. No es urgencia vital, pero sí una ventana que se cierra.

Cómo se confirma el diagnóstico

  1. 01

    Radiografía en varias proyecciones

    Es la primera prueba y confirma la fractura. Varias proyecciones son imprescindibles: una sola imagen puede ocultar un desplazamiento importante o una luxación asociada.

  2. 02

    TAC con reconstrucción 3D

    Cuando la fractura tiene varios fragmentos. Permite ver la posición exacta de cada uno y planificar la cirugía antes de entrar a quirófano, que es lo que más condiciona el resultado.

  3. 03

    Valoración funcional y del paciente

    La edad, la calidad del hueso, la mano dominante y la demanda funcional pesan tanto como la imagen a la hora de decidir entre tratamiento conservador y cirugía.

Qué se puede hacer, y en qué orden

Operar no es el punto de partida. Se plantea cuando aporta más que no operar, y se explica por qué.

Primera opción

Tratamiento sin cirugía

La mayoría de las fracturas de húmero proximal —en torno al 80 %— no requieren cirugía. Están poco desplazadas y consolidan bien con inmovilización y rehabilitación temprana.

Cuándo: Fracturas no desplazadas o mínimamente desplazadas, y fracturas estables en pacientes con buena tolerancia.

Qué incluye
  • Cabestrillo durante unas semanas, con movilización pendular precoz para evitar la rigidez
  • Control radiográfico seriado para confirmar que los fragmentos no se desplazan
  • Fisioterapia progresiva en cuanto la fractura empieza a consolidar
  • Analgesia pautada, especialmente las primeras dos semanas
Si hace falta

Cirugía

Cuando los fragmentos están desplazados o la articulación no se puede reconstruir, se estabiliza o se sustituye. La técnica depende del patrón de la fractura y de la edad.

Cuándo: Fracturas desplazadas, con varios fragmentos, luxofracturas, o cuando la reconstrucción anatómica es inviable.

Qué incluye
  • Osteosíntesis con placa y tornillos bloqueados, que devuelve los fragmentos a su posición y los fija
  • Enclavado endomedular en determinados patrones de fractura
  • Prótesis invertida en fracturas conminutas del paciente mayor, donde reconstruir no daría un buen resultado
  • Planificación previa sobre el TAC, con el implante y el abordaje decididos antes de la intervención

¿Cuánto tiempo voy a estar así?

Los plazos varían mucho según el tipo de fractura y el tratamiento. Estos corresponden a una fractura de húmero proximal tratada con osteosíntesis. En el tratamiento conservador los tiempos son similares, con la diferencia de que la consolidación se vigila radiológicamente. Son rangos orientativos.

  1. Consolidación inicial Primeras 6 semanas

    Cabestrillo con movilización pendular y pasiva desde los primeros días. El hueso está soldando: es la fase en la que hay que proteger, pero sin dejar el hombro quieto del todo.

  2. Movilidad activa Semanas 6–12

    Fuera el cabestrillo. Recuperación progresiva del movimiento por uno mismo. Vuelta a conducir y al trabajo de oficina cuando el control del brazo lo permite.

  3. Fuerza Semanas 12–24

    Fortalecimiento progresivo una vez confirmada la consolidación. Vuelta a la actividad cotidiana completa y a trabajos manuales ligeros.

  4. Recuperación completa Semanas 24–52

    La movilidad y la fuerza siguen ganando durante todo el primer año. Es habitual quedarse con alguna limitación en los últimos grados de rotación.

Preguntas frecuentes

¿Todas las fracturas de hombro se operan?

No, ni mucho menos. Alrededor de cuatro de cada cinco fracturas de húmero proximal se tratan sin cirugía, porque están poco desplazadas y consolidan bien con inmovilización y rehabilitación. La cirugía se reserva para las desplazadas, las que tienen varios fragmentos y las que se asocian a una luxación.

¿Cuánto tarda en soldar el hueso?

La consolidación radiológica suele completarse entre las seis y las doce semanas, aunque el hueso sigue remodelándose meses después. La recuperación funcional va por detrás de la consolidación: que el hueso esté soldado no significa que el hombro ya funcione.

Ya me han visto en urgencias, ¿para qué una segunda valoración?

En urgencias se confirma la fractura y se inmoviliza, que es lo urgente. La decisión de si conviene operar y con qué técnica es una valoración especializada distinta, y tiene una ventana temporal corta: las fracturas desplazadas dan mejor resultado si se tratan en los primeros días o semanas.

¿Me quedará el brazo más corto o torcido?

En una fractura bien tratada, no de forma apreciable. Lo que sí es frecuente es quedarse con una limitación de los últimos grados de movilidad, sobre todo en rotación. Por eso la rehabilitación temprana es tan importante: la rigidez, y no la fractura, es la principal secuela a largo plazo.

Tengo osteoporosis, ¿cambia algo?

Sí, bastante. El hueso osteoporótico agarra peor los tornillos, lo que condiciona la técnica quirúrgica y a veces inclina hacia una prótesis en lugar de una osteosíntesis. Y una fractura por fragilidad es además un aviso: conviene estudiar y tratar la osteoporosis para prevenir la siguiente.

Valoración con el Dr. Aveledo

Consulta en el Hospital Quirónsalud Tenerife, Vida Puerto de la Cruz y Quirónsalud Santa Cruz.