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Inestabilidad y luxación de hombro

«Se me salió el hombro y desde entonces tengo miedo a ciertos movimientos»

El hombro que se sale o que falla en ciertos gestos. Qué ocurre en una luxación, por qué se repite y cuándo conviene estabilizarlo por artroscopia.

Lo trata el Dr. Ricardo Aveledo, subespecialista en hombro certificado por el Royal College of Surgeons. Consulta y cirugía en Tenerife · Hospital Quirónsalud Ver currículum

¿Te suena alguno de estos?

Si reconoces dos o tres, encaja con este cuadro.

  • El hombro se ha salido alguna vez y hubo que colocarlo
  • Sensación de que se va a salir en ciertas posiciones, sobre todo con el brazo arriba y hacia atrás
  • Miedo a repetir el gesto que lo provocó (aprensión)
  • Fallos o resbalones puntuales sin llegar a luxarse del todo
  • Dolor en la parte anterior del hombro tras el episodio
  • Pérdida de confianza en el brazo al lanzar, nadar o cargar

Conviene valorarlo pronto si además notas

  • Hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza en el brazo o la mano tras la luxación: hay que descartar una lesión nerviosa.
  • Luxación que no se ha reducido: es una urgencia, hay que ir a un servicio de urgencias.
  • Primera luxación después de los 40 años: se asocia con frecuencia a rotura del manguito rotador y conviene estudiarla.
El labrum es el anillo de fibrocartílago que rodea la glenoides. Profundiza la cavidad y es lo que impide que la cabeza del húmero se salga. Clavícula Acromion Manguito rotador Labrum Húmero
El labrum es el anillo de fibrocartílago que rodea la glenoides. Profundiza la cavidad y es lo que impide que la cabeza del húmero se salga.

Qué pasa cuando un hombro se luxa

El hombro es la articulación con más movilidad del cuerpo, y ese es exactamente su punto débil. La cabeza del húmero se apoya sobre una superficie pequeña y poco profunda, la glenoides —la comparación habitual es una pelota de golf sobre un tee—, y lo que la mantiene ahí no es el hueso, sino el tejido blando: el labrum, la cápsula, los ligamentos y los músculos del manguito rotador.

En una luxación, la cabeza del húmero se sale de esa superficie, casi siempre hacia delante y abajo. Al hacerlo arrastra el labrum y lo desprende del reborde óseo. Aunque el hombro se recoloque, ese tope sigue desprendido, y ahí empieza el problema real: el hombro se ha quedado sin una parte de su freno natural.

Por qué se repite

Es la pregunta que más preocupa, y la respuesta depende sobre todo de la edad a la que ocurrió la primera vez. En una persona joven el tejido es elástico y la lesión del labrum no cicatriza en su posición correcta, así que el tope no se recupera; además, suele tratarse de alguien que practica deporte y va a volver a exponer el hombro a la misma situación. En alguien de más edad el tejido es más rígido, cicatriza con más fibrosis y la demanda funcional es menor.

Cada nueva luxación empeora un poco las cosas: desgasta el reborde óseo de la glenoides y produce una muesca en la cabeza del húmero. Cuando se pierde hueso suficiente, una reparación solo del labrum ya no basta y hace falta una técnica que aporte tope óseo. Este es el motivo por el que no siempre conviene esperar a acumular episodios.

La inestabilidad sin luxación

No todos los casos han llegado a salirse. Hay hombros que nunca se han luxado del todo pero que fallan, resbalan o dan sensación de inseguridad en determinadas posiciones. A veces es una consecuencia de un episodio antiguo, y otras veces es una laxitud constitucional: personas con las articulaciones más elásticas de lo normal, en las que el hombro se subluxa en varias direcciones.

La distinción importa mucho, porque el tratamiento es casi opuesto. La inestabilidad postraumática con lesión del labrum suele acabar en quirófano si limita. La laxitud multidireccional responde muy bien a la rehabilitación y responde mal a la cirugía, así que operarla es normalmente un error.

Cómo se confirma el diagnóstico

  1. 01

    Historia del episodio

    Cómo se salió, en qué posición, si hizo falta reducirlo en un hospital y cuántas veces ha ocurrido. Es lo que más orienta el pronóstico y la decisión de operar.

  2. 02

    Exploración de la estabilidad

    Pruebas de aprensión y recolocación, y valoración de la laxitud general. Distinguen una inestabilidad postraumática de una laxitud multidireccional, que se tratan de forma distinta.

  3. 03

    Resonancia y radiografía

    La resonancia (a menudo con contraste) muestra la lesión del labrum. La radiografía o el TAC valoran si hay pérdida de hueso en la glenoides, que es lo que determina qué técnica quirúrgica se usa.

Qué se puede hacer, y en qué orden

Operar no es el punto de partida. Se plantea cuando aporta más que no operar, y se explica por qué.

Primera opción

Tratamiento sin cirugía

Es la primera opción en inestabilidades sin lesión estructural relevante, en laxitudes multidireccionales y en primeras luxaciones en personas de baja demanda.

Cuándo: Primer episodio en persona de más edad o baja demanda, inestabilidad sin lesión ósea, o laxitud constitucional sin luxación franca.

Qué incluye
  • Rehabilitación centrada en los rotadores y en el control de la escápula, que son los estabilizadores activos del hombro
  • Trabajo de propiocepción para recuperar la confianza en el brazo, que es parte del problema
  • Adaptación temporal del gesto deportivo o laboral de riesgo
  • Un periodo corto de inmovilización tras el episodio agudo, seguido de movilización precoz
Si hace falta

Estabilización artroscópica

Se reinserta el labrum desprendido y se retensa la cápsula por artroscopia, devolviendo al hombro su tope anatómico.

Cuándo: Luxaciones de repetición, primer episodio en deportista joven de contacto, o inestabilidad que limita la vida diaria o el deporte.

Qué incluye
  • Reparación de Bankart artroscópica: anclajes que fijan el labrum a su sitio en el reborde de la glenoides
  • Cuando hay pérdida ósea significativa, técnicas de transferencia ósea tipo Latarjet, que aportan un tope nuevo
  • Incisiones de menos de un centímetro y valoración completa de la articulación en el mismo acto
  • Programa de vuelta al deporte pautado por fases, no por fechas fijas

¿Cuánto tiempo voy a estar así?

Los plazos corresponden a una estabilización artroscópica. La vuelta al deporte de contacto es deliberadamente conservadora: reincorporarse antes de tiempo es la principal causa de que la reparación falle. Son rangos orientativos.

  1. Protección Primeras 4 semanas

    Cabestrillo la mayor parte del día, con la rotación externa limitada para proteger la reparación del labrum. Movilización pasiva controlada desde el principio.

  2. Movilidad Semanas 4–12

    Recuperación progresiva del rango completo, incluida la rotación externa, que se gana en último lugar. Vuelta al trabajo de oficina y a conducir.

  3. Fuerza y propiocepción Semanas 12–24

    Fortalecimiento y trabajo de control. Vuelta a la carrera, al gimnasio sin cargas por encima de la cabeza y a deportes sin contacto.

  4. Deporte de contacto Semanas 24–36

    Rugby, judo, balonmano, escalada o cualquier deporte con riesgo de caída, solo cuando la fuerza y la confianza están completamente recuperadas.

Preguntas frecuentes

Se me ha salido una vez, ¿se volverá a salir?

Depende sobre todo de la edad. En menores de 20 años que practican deporte de contacto el riesgo de recidiva es muy alto, superior al 70 u 80 % según las series. A partir de los 40 el riesgo baja mucho. Esa diferencia es la razón por la que en un deportista joven se plantea operar tras el primer episodio, y en una persona mayor no.

¿Puedo colocármelo yo si se sale?

No es recomendable. Una reducción mal hecha puede provocar una fractura o una lesión nerviosa. Si el hombro se luxa hay que acudir a urgencias para que lo reduzcan con la técnica y la relajación adecuadas, y para hacer una radiografía antes y después.

¿Qué es exactamente el labrum?

Es un anillo de fibrocartílago que rodea la glenoides, la superficie sobre la que se apoya la cabeza del húmero. Actúa como el tope de goma de un plato: profundiza la cavidad y aumenta la superficie de contacto. Cuando el hombro se luxa, ese anillo suele desprenderse, y por eso el hombro se queda con menos tope y tiende a repetir.

¿Volveré a jugar al mismo nivel?

La mayoría de los deportistas vuelven a su nivel previo tras una estabilización artroscópica bien hecha y una rehabilitación completa. La clave está en no acelerar la vuelta: los fracasos se concentran casi siempre en quienes se reincorporan antes de tiempo.

¿Me quedará el hombro rígido?

Se pierde algo de rotación externa en los últimos grados, sobre todo con las técnicas de tope óseo. En la vida diaria no se nota; en deportes de lanzamiento por encima de la cabeza sí puede notarse, y por eso la técnica se elige teniendo en cuenta a qué te dedicas y qué deporte practicas.

Valoración con el Dr. Aveledo

Consulta en el Hospital Quirónsalud Tenerife, Vida Puerto de la Cruz y Quirónsalud Santa Cruz.